Siempre quise entrevistarlo pero nunca estaba en Chile, tan ocupado en sus trabajos que era imposible, pero al fin se dio unos minutos para hablar de un proyecto nuevo: bolsos exclusivos confeccionados artesanalmente por las mismas manos de los maestros talabarteros de Gucci. Alex Ceball, de origen chileno, estudio en Santiago, Buenos Aires y Barcelona; trabajó para revistas como Marie Claire, So Chic, Metal o Harper’s Bazaar, fue editor de moda e ilustrador de firmas como Dior, Chanel o Balenciaga. Autor de ocho libros, fue el primer fashion blogger en español antes que se esparciera como la pólvora.Y esto fue lo que me dijo:

 

¿Cómo fue que obtuviste tu primer trabajo en el mundo editorial y de la moda?

Fue en París, en el año 2005. Estaba recién llegado y fue Yann Weber, en ese tiempo editor de la desaparecida revista So Chic (Hoy cabeza de la revista Antidote), un francés insolentemente guapo de origen alemán. Fue la primera persona que confió en mí y en mi trabajo. Me encargó una serie de ilustraciones de las divas del séptimo arte para un especial sobre la moda y el cine. Además nuestro encuentro fue sumamente gracioso. Nos conocimos en una sala de reuniones en el barrio de la Bastille, en una cosa muy protocolar, tuvimos ahí, dentro de esa sala de reuniones una discusión campal, haciéndole honor a la Bastilla (risas), y acabamos en el Espace Pierre Cardin, en una de las míticas fiestas del club sándwich donde convertían cada fin de semana ese portentoso centro cultural en la disco más impresionante de París, hasta las tantas de la madrugada. Desde entonces tenemos un vínculo muy especial, de mucho cariño, de amistad. . Fue y sigue siendo un hombre sumamente talentoso y generoso. Tenía que tenerlo en mi vida, y estoy feliz que así sea después de 12 años.

¿Dónde obtienes tu creatividad?

De la vida diaria Mane. De las situaciones cotidianas. De lo simple. Más allá de todo lo que significa la moda, el glamour, la perfección y la estética, mi inspiración viene de las cosas más intrínsecamente sencillas, porque es de ahí de donde la moda saca toda su materia prima creativa, y ha sido así de toda la vida, y no solamente en la moda, sino en todas las áreas de la vida, en todos sus campos. Debes procurar estar siempre muy conectado y atento con ello, porque es donde vas a encontrar siempre la mayor belleza de todas. Eso requiere que tengas una voluntad y una disposición muy férrea en la observación pausada de las cosas, de la gente, de las personas, sus historias y a fin de cuentas, de la naturaleza, de nosotros mismos, es un ejercicio fabuloso. De ahí proviene todo. Y desde luego no ser prejuicios o, porque eso coarta la libertad de aprender, de conocer, de tener más información. Y la información es poder. Nunca te puedes cerrar, a nada. Para mí es la regla número uno. Puedes encontrar inspiración en la creatividad de todo lo que ves y de cada persona con la que te cruzas en la vida. A veces obtienes creatividad de los detalles más simples que en el común del día a día ni siquiera te detendría. Es un juego, y hay que estar siempre muy abierto a esa posibilidad, a jugar. Pero siendo siempre sumamente atento, cordial, cercano.

¿Quién es tu diseñador favorito y cómo influyó en tu vida?

Los diseñadores que más han influido en mi vida y en todo el trabajo que he desarrollado durante mi carrera, no tienen ni nombre ni apellido. Desde el primer día, mi fascinación recayó en el arte, la indumentaria y los accesorios que fueron capaces de desarrollar las antiguas civilizaciones precolombinas, orientales y occidentales. Si recorres la inmensa colección de la que dispone hoy nuestro mundo contemporáneo de las culturas más antiguas, te das cuenta que todo lo que hoy producimos ellas ya lo hicieron antes, y con muchísima más dedicación, calidad y romanticismo. Por algo sobreviven hasta nuestros días. Ahí caes en la cuenta de cuáles son las mejores materias primas, los mejores procesos productivos y los mensajes artísticos y estilísticos que aún en nuestros tiempos se mantienen vigentes. Ningún creador de nuestra era ha sido capaz de cautivarme tanto como los de la civilización antigua. Sigue siendo para mí más exclusivo un collar de platería indígena mapuche o de oro inca antes que uno de diamantes de Cartier, Bvlgari o Harry Winston, o un kimono del Japón milenario, porque su peso en calidad, historia y registro cultural sigue siendo aún incompatible. Eso para mí es glamour, del más rabioso e incuestionable, intrínseco, como un puñetazo arriba de la mesa, porque es pura realidad. Se trata de nuestra historia universal, y de eso nadie tiene duda alguna.

¿Cómo ha visto evolucionar la moda Chilena y latinoamericana?

He sido testigo de un avance muy significativo, pero evidentemente, sigue estando muy por debajo de lo que esta industria en particular significa cultural y económicamente para países como Francia, Italia o Inglaterra, donde representan una parte importante de su producto interno bruto, además de cómo lo traducen en una excelente herramienta para promocionar su acervo histórico, arquitectónico, idiosincrático y turístico. Ni Chile ni el resto de los países latinoamericanos han logrado aún entender que protegiendo e incentivando su industria textil podría servirles para crear nuevas fuentes de desarrollo industrial y puestos de trabajo traducido en una mejor calidad de vida para miles de familias; que podrían usarlo como un sello de calidad y marca país para inversiones, que a través de la moda podrían mostrar a la población local y foránea sus bellezas naturales, los edificios más soberbios de las ciudades, sus empresas de productos y servicios, y suma sigue. Siguen siendo absolutamente miopes al respecto. No han logrado entender que la moda podría abrir un mundo de nuevas oportunidades en el campo de la oferta académica, comercial, de bienes culturales a través de museos y centros de difusión. Me parece incomprensible que en mi país no exista un Instituto Metropolitano de Diseño, ni el Premio Nacional de Diseño ni un Museo Nacional de Diseño. Son los primeros pasos, básicos, para que cualquier país con aspiraciones al desarrollo, la tecnología y la vanguardia tenga los pilares mínimos para desarrollar una industria viable que sea exportable y que puede generar a mediano o largo plazo divisas en exportación y comercio, y por ende, bienestar a sus ciudadanos.

Dediqué seis años de mi vida, todos los días, a buscar lo mejor de la moda española, a los mejores alumnos de todas las escuelas que podían proveer talento para su país y para su industria, y no me fue mal. Muchos de ellos terminaron siendo premios nacionales y muy buenos amigos. Hoy son referentes en su país, y también en las grandes capitales de la industria. En Chile repetí la misma metodología y muchos supieron leerlo. Pero el ambiente era sumamente hostil, sumado a una idiosincrasia insular de lucha de clases que dificultaba todo. Puedo decirte que tengo la tranquilidad personal de haber trabajado muy duro para crear la primera revista de moda de verdad, con distribución internacional, y exportar el imaginario creativo de diseñadores chilenos inmensos al resto del mundo, a las principales capitales internacionales de la moda. Esa experiencia abrió sensaciones para que revistas como Harper’s Bazaar decidieran crear una edición chilena, de la cual fue partícipe como escritor también. Pero a todas luces querida Mane, existe un elemento central que lo complicó todo y lo sigue complicando, y es una cultura idiosincrasia específica, que está arraigada como un tatuaje tribal. Me refiero a la lucha de clases. Existen diseñadores impresionantes en Chile, con una astucia en la aguja, en el conocimiento de las materias primas y un mundo creativo personal que perfectamente podrían superar a los grandes nombres que hoy están presentes en Europa, que perfectamente podrían ser los directores creativos de las firmas de LVMH o PPR pero que por el solo hecho de venir de realidades socio económicas desfavorables no tienen ningún tipo de oportunidad, y no puede ser. Yo me revelé siempre contra eso. Debemos ahí hacer un mea culpa, porque es imperdonable. Yo lo intenté, y no puedo ser injusto en afirmarse que algunas impresionantes mujeres como Romina Meier o Natalia Schawzenberger, desde sus trincheras personales han hecho lo suyo, y lo siguen haciendo, de manera sumamente favorables. No puede ser que tengas que tener un apellido extranjero o rimbombante, o vivir en la zona alta la ciudad para tener una oportunidad. El mismo director del Museo de la Moda de Santiago, Jorge Yarur, con quien mantengo una noble amistad desde que volví al país me lo decía, y estábamos todos de acuerdo. Es impresentable. Sin embargo, no pierdo la esperanza de que lleguen personas al poder político y económico que sean visionarios y vean la inmensa posibilidad de desarrollo que la moda podría acarrear de forma natural a sus países e industrias. De memento siguen raptados por el retail y la cultura del modelo norteamericano de malls y centros comerciales que en la misma Norteamérica ya está desapareciendo. Espero que en un futuro no muy remoto ocurra también aquí, y puedan tener la oportunidad toda esa cantidad de impresionantes creadores chilenos y latinoamericanos.

 

Se habla de que lo artesanal es el nuevo lujo, ¿qué piensas de eso?

Es que pasa que el lujo siempre ha sido artesanal. El lujo no lo crea una máquina. El lujo se traduce en piezas que una persona, o un número determinado de personas crean de forma exclusiva para otra persona. Hasta el retail es hecho por personas, con la ayuda de una máquina, desde un jeans hasta una joya. La corona de Isabel II de Inglaterra es una artesanía, idéntico a cada una de las piezas de vestir que luce desde hace 80 años. Eso no está hecho por una máquina, sino por una infinidad de artesanos, conocedores en metales, en gemas, y en textil. Existe en nuestra sociedad occidental latinoamericana la idea que la artesanía es sinónimo de mala calidad o algo hecho a la rápida, poco elaborada, pero en realidad es absolutamente lo contrario. Lo artesanal es en realidad el producto único, exclusivo, justamente por eso, porque está hecho por manos de una persona, o un grupo de personas, de principio a fin. El pret-a-porter es confeccionado por personas con ayuda de máquinas y herramientas, pero la alta costura es confeccionada por personas y sus dos manos. Y eso es artesanía, pura y dura. Y no hay más. Y no es el nuevo lujo. Eso es simplemente el lujo.

Las redes sociales han cambiado la divulgación de la moda, que era casi exclusiva de las revistas, ¿qué va a pasar con estas?

Es un tema ya muy antiguo. Y por supuesto las revistas, sobre todo de moda, han estado en un grave problema, en un aprieto, como todo el mundo de la prensa escrita en realidad, pero no es nuevo. Toda la gente que somos y participamos del mundo de las revistas, del papel impreso, hemos ido viendo esta historia desde ya hace casi una década, cuando lo discutíamos en la desaparecida Colophon y lo veíamos venir. Pero cuando apareció la televisión surgió el pánico de que iba a desaparecer la radio, y ya ves que la radio sigue más vigente que nunca. Con el mundo de las revistas ha pasado algo similar. Si bien muchísima gente opta por la información a través del enorme contenido que te ofrece internet,

¿Cómo puedes tu saber qué es lo que realmente es de calidad o no, o lo que es realmente verdadero o no?

Creo yo que ahí las revistas en papel tienen un papel fundamental, quizá a la antigua, que sean las revistas de tendencias, en papel, las que te proporcionen esa información, y lógicamente también, cambiando sus formatos y adecuándolas a una nueva realidad. Por internet puedes tenerlo todo, pero internet jamás podrá darte, quizá, esa relación íntima de la mejor cultura que un medio de comunicación escrito pueda regalarte, en un formato de revista, en papel, incluso más exclusivo, que al final se transforme en un libro de colección de 500 páginas, donde puedas ponerlo en tu biblioteca, y cuando te acuerdes de ella y la consultes, encontrarte con diálogos personales, amenos, que internet no podrá entregarte, porque probablemente habrán desaparecido de tu vida, y si hasta en eso pueda ser igualado, jamás será lo mismo que comprarte ese libro/revista que puedas llegar a tu casa, abrirlo, oler ese aroma a papel recién impreso (que es fascinante) y que encima te envuelva en una, o infinitas historias. Esa es la verdadera erótica de una revista, esa es la verdadera erótica del papel, que ninguna pantalla podrá jamás superar ni igualar, por muy tecnológica que sea, como sigue sin poder superar a ninguna biblioteca. Se trata de la experiencia humana de convivir con materias primas. En eso tengo la tranquilidad absoluta de que la tecnología nunca jamás podrá superar a lo humano.

¿Cómo ve el fenómeno de blogueros e influenciadores en el mundo de la moda?

Imagínate que fui el primer bloguero de moda en lengua castellana, y desde entonces hasta aquí, no se me hubiese pasado por la cabeza usufructuar de eso de ninguna manera. Se me hubiese caído la cara de vergüenza. Desde antes de que esto fuera un boom, un montón de firmas de moda, de cosmética y belleza me ofrecían canje de productos, ropa, zapatos, perfumes, dinero en efectivo y mi respuesta siempre fue la misma: por ningún motivo. Si hubiese aceptado, hubiese estado condicionado a no poder criticar por malas prácticas a ninguna de esas marcas y compañías, que muchas de ellas lo hacían, como un daño irreparable al medio ambiente o esclavitud y trabajo infantil o prueba en animales. Y mi desempeño era hablar de moda, pero desde un espectro global, el papel que desempeñaban en el cambio cultural de cada sociedad, también económico. Si hubiese aceptado hubiese tenido una pérdida de credibilidad absoluta ante mis lectores y jamás estuve dispuesto a hacerlo. Por eso ese blog se convirtió en un blog de culto. Qué te puedo decir, esos miles de blogueros que hoy existen alrededor del mundo me dan un poco de vergüenza ajena la verdad. Desde entonces me he mantenido totalmente al margen de ellos. En el caso de los influencers, me parece terrible que quieran vivir usufructuando de empresas, productos y servicios, sin noción alguna de lo que significa el trabajo. ¿Cómo voy a llegar a un hotel de lujo pidiendo alojamiento a cambio de hacerles una foto para Instagram? ¿Quién pagaría entonces el trabajo duro de ese personal de ese hotel que están cuidando mi descanso? Te fijas. Creo que existe aquí una falta tremenda de solidaridad, se vive en un mundo paralelo, alejando de la realidad. Yo llego, pago mi hotel aunque fuese una celebridad, dejo propina y les doy las gracias a los empleados y al gerente por su hospitalidad. Así debe ser. Tienes que ser una dama, o un caballero, y no quedan muchos.

¿Piensas que el Street Style ha cambiado la forma en que la industria de la moda predice las tendencias?

Por supuesto, pero igualmente, es muy antiguo. Yo empecé haciendo eso, mucho antes que la ilustración o la escritura intrínseca en moda. Lo que hacía era sentarme en la calle, mirar a la gente pasar y escribir informes para empresas que me pagaban por eso para luego ser capitalizadas económicamente por la industria de la moda. Ahora se le conoce como Coolhunting y hay hasta programas de Maestría o Diplomados del tema, si es que ya existe alguna carrera, que no me extrañaría nada. Cuando empecé haciendo eso no tenía ni nombre y hacíamos el trabajo sucio, el trabajo en terreno. Éramos la carnaza. Después algunos fotógrafos le pegaron el palo al gato haciendo exactamente lo mismo pero a través de una cámara análoga de fotos. Partí casi al mismo tiempo que los primeros: Scott Schuman y Garance Doré, dos bellísimas personas por lo demás. Nos vimos muchas veces y les guardo mucho aprecio. De todas formas puedo decirte que lo que ellos capitalizaron igualmente Bill Cunningham ya lo hacía desde hace 40 o quizá 50 años antes para el The New York Times.

¿Cuál es el cambio más grande del que hayas sido testigo en la industria?

Principalmente la democratización del lujo, que ha traído consecuencias desastrosas para el romanticismo quesignificaba ser un diseñador al frente de una casa de alta costura. Se perdió simplemente. La masificación de sus tiendas en todas las nuevas economías provocaron una carga de trabajo impresentable a sus directores creativos. De hacer dos colecciones al año, muchos de ellos terminaron haciendo hasta doce, ¡doce! No hay persona que aguante eso, es una locura. Renuncian simplemente, y ya ves el juego de sillas espantoso que tenemos hoy en todas las grandes firmas de moda. Nadie dura más de cuatro años. Se ha vuelto un vicio. Respeto muchísimo a todos ellos quienes han dicho basta y se han retirado de esas firmas con mucha convicción y la barbilla en alta. Me quito el sombrero.

¿Entiendes la moda como cultura o por qué crees que la moda está presente en otras artes?

El significado de la palabra moda, es cómo cada cultura reacciona frente a cambios constantes, cambiantes, entonces desde el punto de vista ontológico claramente la moda es cultura. Como tal, es casi endémico que la moda tenga una relación muy cercana con el mundo de las artes y la cultura. Siempre se han llevado estupendamente y veo muy difícil que ambas se divorcien. Me resulta casi imposible separarlas.

¿Crees que la moda actual ha cambiado mucho o lo que ha cambiado es la forma en la que consumimos la moda?

Ambas. Por un lado la moda se ha vuelto sumamente global, como te decía antes. Y por el otro lado ha cambiado también tremendamente el cómo consumimos moda. Me da gusto saber cómo con mayor frecuencia se va desarrollando una vuelta a los orígenes de lo que significaba tener una prenda de vestir o un accesorio. Los compradores ahora quieren saber quién hizo la prenda, cuál es la historia de esa prenda: su material, su proceso productivo, si hubo esclavitud o trabajo infantil de por medio, si hubo preocupación medioambiental en su elaboración. Los compradores quieren saber cúal es la historia del diseñador o creador y cómo y por qué lo hizo. Eso me parece fabuloso y que es una cosa que jamás deberíamos haber perdido cuando nos zampó el gran consumo y el retail. Ahora somos más conscientes, más humanos al comprar.

¿La gran pregunta: ¿Cómo saber lo que le gustará al público?

Sabiendo de forma precisa qué pasa en sus vidas. Si viven en países fríos o cálidos, si son sociedades tristes o alegres, si pasan penurias económicas o viven en la bonanza. Si viven en la libertad de la democracia o bajo el sufrimiento de una guerra o una dictadura. Son los elementos básicos desde los cuales empiezas a determinar qué clase de productos o servicios funcionarían o cuáles serían un completo y auténtico fracaso. Esto de las tendencias es sumamente preciso, casi matemático podría decirte. Ahora estamos en medio del nuevo mundo del Big Data, y creo que el mundo de los datos será el arma indispensable para identificar los futuros hábitos de los consumidores. Será una revolución total y reducirá los costos de forma significativa. Los tipos como yo que pasábamos espiando a la gente sentados afuera de un café pasaremos a la historia como un romántico recuerdo (risas).

 

¿Sé que tienes un nuevo proyecto, cuéntanos un poco de eso?

Si, exactamente. Estoy desarrollando una firma de bolsos de lujo. Se trata de la primera casa de marroquinería creada por y para las chilenas con materiales primas cien por ciento chilenos y confeccionados por artesanos especialistas. He entrado a la durísima lucha contra el plástico en un país capitaneado por el retail. Será mi aporte para con esta larga franja de tierra y de poder darle a mis clientas un tesoro que sea eterno y que puedan heredar sus hijas y nietas. Ya con eso me conformo.

Si tuvieses que elegir tres tendencias para 2018 ¿cuáles serían?

Veo una admiración muy fuerte este tiempo por la cultura japonesa. Creo que por ahí irá la cosa. Por lo demás no he visto nada más chic que la elegancia y sobriedad de la familia imperial japonesa. Después será tendencia la ropa inteligente, con materias primas biológicas a modo de una segunda piel. El futuro ya está aquí, aunque no lo creamos. Y en tercer lugar, ser y vestirse como es cada uno. Los últimos años hemos visto tal cantidad de barroquismo y eclecticismo en las tendencias que determino que la vuelta a los orígenes será absolutamente vital. Estará muy de moda. Ya es poca la gente que se preocupe por aparentar algo que no es, y será un avance mundial. Significativo. Espero tener razón.

 

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